Dios mío es el libro más feo del mundo. No es sólo que lo vea feo, sino que en verdad ES feo. La portada es odiosa, pero es una suerte que la letra sea cómoda si tenemos en cuenta que tendré que aprenderlo de pe a pa.
Es curioso que me parezca más pesado que cualquier otro libro que haya traído de la bilbioteca. No sé si se deberá que en este caso puedo tener la certeza de que tarde o temprano sabré cuantas palabras tiene cada página – o nunca terminaré la carrera, claro-. Pero, siendo más o menos objetiva, creo que realmente es muy pesado, me cuesta bastante cargar con él.
Es el segundo libro que me compro para la carrera – después del Roviere de anatomía al que sí tengo bastante cariño y que he usado bastante poco para el precio que pagué por él- y pese a que necesitaría alguno más, creo que tendrá que esperar. En efecto pasó tantas horas de estudio en la biblioteca que los libros de consulta terminan siendo de compra innecesaria. Es como si los tuviera. Ventajas de pasarme el puto día allí – lo cual se verá potenciado gracias al maravilloso horario de este año
¡Gracias horario de psuedo-tarde!-.
En un orden de cosas algo más alegre – aunque no demasiado- parece que los primeros días de curso empiezan a pesarme. Llego a casa destrozada y sin ganas de hacer demasiada cosa. Me acuesto bastante tarde y tardo otro tanto en dormirme, así que no se puede decir que levantarme a las 10 me esté proporcionando mucho descanso. Supongo que de aquí a un par de semanas estaré del todo habituada al ajetreo rutinario.
Además ya tengo suficiente para estudiar. Mis arduos esfuerzos por ignorar ese dato están empezando a ser aplastados y desplazados por la realidad. La figura maravillosa que mi mente había creado de que – aunque tampoco sería excesivamente molesto- no debo empezar a hacer cosas relacionadas con el estudio – veáse “leerme apuntes” o ” ir arreglando la bazofia a la que llamo apuntes- está empezando a destruirse y sus despojos van desapareciendo cada día que pasa.
He optado por el modelo “después de cenar” que me ofrece una amplia gama de actividades estudiantiles después de cenar – como su propio nombre indica.-
Por otro lado la cuenta atrás para el primer gran madrugón- recordemos 6:30 AM- está en su límite: sólo queda mañana. De algún modo u otro tengo que conseguir dormime a eso de las 12:30 como muy tarde o no descansaré una mierda.
¿Cómo lo haré? ni idea. Si lo conseguiré… aun falta algún tiempo para saberlo.
De momento me quedo maldiciendo en los pocos idiomas que conozco el insturmental de tortura mental que he adquirido hoy por 53′80 euros







Después de muuuucho tiempo, al fin tengo algo de tiempo y ganas de reengancharme a todo lo que me gusta. Una de las primeras cosas, fue Supernatural. Esta grandiosa serie ha merceido ahora toda mi atención y es que nada consigue superarla. Desde expediente X no había encontrado una serie fantástica tan original ni bien llevada. Se la recomiendo a todos los que tengan tiempo para engancharse y no hagan como yo, que me vicie rápidamente gracias a Miguel -como a casi todas las series buenas- y tuve que dejarla al tiempo cuando mas interesante estaba. Por suerte no he olvidado demasiado todo lo que ya sabia y he podido reengancharme donde lo dejé, con la serie completa en mi ordenador y siguiendo la tradición de viciarme mucho a alguna serie durante las épocas de estudio.